El cuerpo. Desde el punto de vista de una madre

Es esa frase que te dice todo el mundo al poco de dar a luz “Pero si estás como siempre” y tu respuesta es “?”. No sabes qué responder, aunque yo ya me limito a decir “sí…” a sabiendas de que es mentira.

Puede que hayas perdido volumen, incluso peses algo menos que antes de quedarte embarazada. Pero todas sabemos que tu cuerpo nunca será el mismo y la gente te dice esto porque (además de quedar súper bien):

  • No se acuerdan de como estabas antes de quedarte embarazada
  • No te han visto desnuda (jajaja)

Es cierto que después de tener una panza prominente, una pierde volumen. Pero también es verdad que se ganan estrías por las caderas, venitas, incluso varices, que se asoman por las piernas y un ombligo que, por muy plano que una tenga el vientre, luce alicaído y tristón.

Ante este panorama, una se plantea volver a la rutina y hacer ejercicio. En todos lados te aconsejan “No dejes de hacer ejercicio con la maternidad”. Jaja, claro, la teoría es muy fácil, pero a ver dónde lo encajas. Porque entre niños, curro, tareas del hogar varias, recados e imprevistos…chungo. Y no lo digo por vagancia, aunque a veces sí que da un poco de pereza…

Yo, antes de ser ama, iba a nadar todos los días, aparte de otras actividades semanales para mantenerme en forma.

El caso que, con la llegada de mi bichito ya no hay ni tiempo, ni dinero para seguir ese ritmo.

Muchas locas del deporte, como yo, pensarán, “qué horror, ¿cómo sobrevives??”. A esa misma cuestión le di vueltas durante todo el embarazo  y la respuesta está en tu bebé.

A todas nos gusta ir guapas y sentirnos a gusto con nosotras mismas. Pero, todo cambia tanto, que el cuerpo pasa a segundo plano (o tercero..?). Ya no te importa faltar un día al gimnasio o pasearte una tarde (por accidente, claro) con el pantalón pringado del potito de frutas de tu hijo/a. Solo piensas en pasar el mayor tiempo posible con tu niño o niña y que disfrute al máximo del día a día.

Por eso, ahora mi rutina es un poco diferente. Como es importante disponer de tiempo para uno mismo, por la salud del cuerpo y la mente,  mi pareja y yo nos tomamos varias tardes-noche libres entre semana.  Y en esos días me dedico en exclusiva a mí y a hacer lo que me apetece. Voy a nadar, bailar, o me tomo una cerveza con mis amigas y aunque son menos las horas de ocio, las aprovecho como nunca y me recargo las pilas para luego dar lo mejor de mí a mi familia.

Así que, mi cuerpo tras dar a luz me ha cambiado, no sé si para mejor o peor, pero mi mentalidad también y, eso sí, os aseguro que para bien.

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