Más bien, nada es de color de rosa. Cosas que se oyen por ahí: #bullying, #color #rosa …

“(…)Me encanta el rosa, pienso que es un color injustamente tratado, se suele atribuir a los bebés o a las mujeres que se maquillan como puertas, cuando el rosa es un color muy sutil y delicado, que tiene mucha presencia en la poesía japonesa”

Texto extraído del libro “La elegancia del erizo” de Muriel Barbery

Llevo varios días dando vueltas a varias cosas que últimamente escucho más de lo que me gustaría, entre ellas el bullying. Un anglicismo que se emplea desde no hace mucho para denominar una realidad que lamentablemente siempre ha existido: el acoso escolar. La mayoría de las personas sufrimos (en mayor o menor medida) burlas de compañeros en algún momento de nuestra infancia. Desgraciadamente en ocasiones estas “bromas” son despiadadas y unidas al silencio y sensibilidad de la víctima las consecuencias son fatales. He llegado a escuchar de gente adulta y supuestamente madura hasta un “así espabilan” pero el bullying no es ningún juego de niños. (De todos modos no voy a tratar esto en profundidad puesto que no soy una profesional, me limito a dar la información)
El caso es que hace no mucho, estaba en el parque con Daniel y este se acercó a un niño de 10 años porque le llamó la atención la colorida pelota con la que estaba jugando. El niño, en vez de salir corriendo, jugó con nosotros un buen rato. Mientras, estuve hablando con él y me contó que en su ikastola (colegio) no se encontraba a gusto porque sus compañeros se metían con él. ¿Sabéis por qué? Porque su color preferido es el morado.?? Y por eso le llaman “el raro”. Afortunadamente, el niño no lo ha ocultado y sus padres ya lo saben. La solución según él, cambiarse de ikastola. Me llegó a decir que no se me ocurriera llevar a bitxito allí porque había muy mala gente…

Y yo, me pregunto “¿A dónde vamos a llegar??” Vivimos en una sociedad que nos tiene totalmente capados (no digo nada nuevo, lo sé). Para crecer como un “ser humano normal”, te tiene que gustar lo que gusta a la mayoría de los niños: ver la tv, el fútbol, tomar coca-cola y cosas así. A la gente le chirría cuando un niño dice que le gusta el color morado, jugar al ajedrez o qué se yo. A esos se les cataloga como “raros”. Así que desde pequeños vamos aprendiendo qué nos puede gustar y qué no.

los-ninos-y-el-rosa
Está claro que el problema de todo esto lo tenemos los adultos. Un ejemplo: Desde pequeños cuando los niños varones aprenden a diferenciar los colores y a elegir sus preferencias, los tonos rosas, lilas y morados no son una opción. Y muchas veces lo hacemos inconscientemente. “Cariño, elige el color que quieras, pero el lila mejor para tu hermana”.
También muchas veces los niños están condicionados por nuestros miedos “¿si el niño va con mochila rosa al cole se meterán con él?” Ante la duda le compramos la verde, amarilla, roja o la que sea. Rosa no, así nos aseguramos que no se llevará un mal rato. Lo malo es que, si se quieren meter con nuestro hijo lo harán por eso o cualquier cosa que se les ocurra a sus compañeros. Por lo que, no ayudamos en nada. Y así, cosas que deberían ser normales seguirán siendo objeto de burla.
Ojalá hubiera más gente con personalidad, como este niño, que no esconde sus gustos ni opiniones, por miedo a lo que puedan pensar los demás. Le deseo lo mejor.

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