Ariane o lo que viene a ser un bebé de alta demanda

Hace unas semanas, por casualidad, me topé con un artículo escrito por mamisybebes.com  y, después de leer y contrastar diferente información de otras webs y blogs, he podido llegar a la conclusión de que la pequeña Ariane cumple muchas de las características de lo que se denomina como un bebé de “alta demanda”.

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Los bebés de alta demanda, son bebés que necesitan mucho cariño, afecto y tiempo y que lo piden y exigen de la mejor manera que saben y pueden, mediante el llanto. Así que sus lloros o irritabilidad no vienen como consecuencia de ninguna enfermedad o patología.

Desde que nació Ariane, ha sido un bebé “muy de brazos” (cosa que nunca hemos dudado en ofrecerle cuando lo necesitaba, es decir, todo el tiempo). Tampoco dormía muchas horas. Apenas 10h. al día, cuando los recién nacidos se supone que duermen entre 14 y 16h. (Eso era una de las cosas que me volvía loca, porque durante el día no podía aprovechar sus siestas para descansar a la par que ella porque sencillamente, mi bebé no dormía)

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Recuerdo los primeros meses, tras dejar a Dani en el cole por las mañanas, me la llevaba a dar paseos por la orilla de la playa envuelta en pañuelo o mochila para que descansara algo. Así, cerca de mi, (en movimiento siempre) y con el sonido del mar conseguía que durmiera un poco. Una pena que yo no haya conseguido desarrollar la habilidad de dormir y andar a la vez 😉

A esto se suma que era muy comilona. Todo el día en el pecho, hasta que me di cuenta que lo usaba de consuelo constantemente.

Cuando la porteabas siempre tenías que estar de pie. Te sentabas para descansar un poco y enseguida se quejaba. Y si la llevabas en brazos, mejor mirando al frente. Cosa que yo no llegaba a entender porqué ¡Si no tenía que ver nada aún!

Ahora, a punto de cumplir los 10 meses, sigue siendo un bebé muy exigente. O absorbente como cariñosamente la conocemos  los familiares y gente cercana (así que no es solo cosa mía)

Ya no toma pecho. Por lo que hemos tenido que recurrir a nuevas técnicas para calmarla cuando entra en cólera. Por ejemplo, para poder descansar un mínimo todos por la noche, suele dormir en nuestra cama. Le encanta dormir al calorcito humano y si es de su madre mejor.

Siempre se duerme en brazos. En cuanto nota que la dejas en la cuna abre los ojos como platos y se pone a llorar. Ahora, tolera algo más la silla de paseo y cuando está muy cansada inevitablemente se duerme. Eso sí, la sillita debe estar en constante movimiento.

Le encanta comer lo que sea y robarle galletas a su hermano. Cuando no consigue lo que quiere se pone hecha una fiera, hasta tal punto que cedemos a sus súplicas.

Está todo el día explorándolo todo y en poco tiempo, creo yo, echará a andar. Eso sí, aunque parezca que va de por libre, en todo momento tengo que estar bajo su control, si no me ve o desaparezco de su campo de visión un instante, echa a llorar desconsoladamente.

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Ariane-y-Dani-marzo2018

Con todo esto y contando que tiene un hermano mayor de 3 años, estos primeros meses han sido muy complicados para todos.

Y, cada vez que parece que tenemos ya todo controlado nos sale con otras exquisiteces y comportamientos impredecibles.

Menos mal que contamos con la ayuda de la familia y que Dani, es un niño muy cariñoso, bueno y paciente.

Así que, vamos sobre la marcha intentando controlar la situación, cubriendo las necesidades de nuestra pequeña sin descuidar al mayor.

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Ariane 9meses ❤

Aun así, con todo esto la queremos montones. Pues es y siempre será la princesa de la casa ❤❤👸

Os dejo unas de las características que definen a los bebés de alta demanda que he encontrado en Criando con Sentido Común

  • Absorbentes: demandan contacto, cariño, juego, brazos, y cuando ya parece que lo tienen todo, vuelven a la carga a pedir un poco más; y luego un poco más; y para acabar, un poco más.
  • Se alimentan a menudo: para ellos, comer no es solo recibir alimento. La succión les calma y tranquiliza y por eso comen de manera frecuente, incluso por las noches, cuando pueden llegar a hacer tantas tomas que las madres llegan a decir que “¡Esta noche no se ha separado ni un momento!”.
  • Exigentes: cuando consideran que necesitan algo, lo piden para ayer. Son urgentes, no aceptan la negación y no suelen aceptar alternativa. Los padres suelen decir que tienen la sensación de “no llegar nunca a tiempo”.
  • Se despiertan a menudo: se despiertan a menudo, tienen un sueño ligero, y no suelen aceptar el sueño en soledad, en ningún momento del día. Las siestas las hacen en brazos o en portabebé y por las noches necesitan contacto casi continuo, con múltiples despertares cada noche.
  • Insatisfechos: parecen no estar nunca contentos con lo que tienen o consiguen, y los padres acaban preguntándose aquello de “¿Y ahora qué?”.
  • Impredecibles: suele pasar que cuando los padres ya han encontrado las respuestas y parece que todo toma un cauce, aparecen nuevas preguntas y esas soluciones ya no sirven. Los padres acaban sintiéndose auténticos títeres de sus hijos, y esto genera dudas y confusión, al darse cuenta de que viven con la única misión de lograr que no llore, no se queje, no sufra…
  • Hipersensibles: se sobresaltan fácilmente con los ruidos, les molesta cuando pierden el control del entorno y no soportan tener “un guisante bajo el colchón”. Reaccionan de manera exagerada a malestares físicos y emocionales, y lloran a la mínima molestia.
  • Necesitan el contacto continuo: brazos, muchas tomas de leche, contacto por la noche, porteo… son estrategias que se suelen utilizar, porque no saben vivir sin el cuerpo de su madre.
  • No se calman por sí solos: es cierto que casi ningún bebé sabe calmarse solo, pero a menudo son capaces de quedarse dormidos estando tranquilos, o dejan de llorar por sí mismos si tardamos un poco en acudir por la razón que sea, y los bebés de alta demanda no lo hacen. Es como si no superan relajarse de ninguna manera y siempre necesitaran la ayuda de los padres para ello.
  • Sensibles a la separación: no aceptan a otros cuidadores, y a menudo ni siquiera aceptan al padre. Las madres y padres suelen explicar que es como si vivieran un periodo de angustia de separación inacabable, incluso cuando ya gatean y caminan, en que difícilmente consienten estar sin la presencia continua de su cuidador principal, habitualmente la madre.

20 de noviembre: Día Universal de la Infancia

Hoy es el día Universal de la Infancia. La ONU conmemora la aprobación de la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y de la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.

día mundial de la infancia

Con motivo de la celebración de este día,  os dejo un relato que narra la historia de Mary Ellen, una niña, cuya situación dio lugar a los primeros movimientos por los derechos de los niños.

Desgraciadamente, aún hay muchos/as “Mary Ellen” en el mundo y queda mucho por hacer, pero también hay que reconocer que a lo largo de la historia se han dado (y siguen dando) grandes pasos en favor de la infancia.

Nueva York 1866:

Mary Ellen era una niña de nueve años de edad que continuamente  presentaba síntomas de desnutrición severos y otras señales de maltrato físico y negligencia.  Una trabajadora de la caridad tuvo conocimiento de la situación de esta niña e intentó intervenir en defensa de Mary Ellen, acudiendo a diversas agencias de protección, incluyendo la policía, el abogado del distrito y el departamento de caridad del estado de Nueva York.

Sin embargo, y puesto que no existían en ese momento leyes que recogieran específicamente el maltrato de los niños por sus padres o cuidadores, todos estos estamentos rehusaron emprender cualquier tipo de acción o proporcionar ayuda.

Todos los intentos de intervención en favor de Mary Ellen fueron infructuosos hasta que, en su desesperación, esta persona se dirigió a un miembro de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales. Puesto que los animales se encontraban legalmente protegidos del tipo de violencia a que Mary Ellen se encontraba sometida, y puesto que Mary Ellen era parte del reino animal, debía ser posible que esta sociedad para la protección de los animales interviniera ante los tribunales en defensa de esta niña.

El argumento que se empleó en el proceso judicial era que Mary Ellen merecía, al menos, tanta protección como un perro común. Sobre esta base, se ganaba en 1874 el primer proceso judicial en Estados Unidos que defendía a un menor de los malos tratos físicos y la negligencia. Como consecuencia del caso de Mary Ellen, se formaría la Sociedad para la Prevención de la Crueldad hacia los Niños”.

Fuente: redsabia.org

Quinny longboardstroller, el nuevo juguete del aita (papá)

Bichito en el Quinny Longstroller


“Yo lo quiero, creo que lo voy a comprar para ir con bichito” Pensaba que lo decía en broma, pero no. Y, en cuanto salió al mercado, se lo compró. Yo no sabía si reír o llorar.

Ahora puedo decir que es increíble. Al principio piensas que es una locura. Vaya, otro trasto más, verás que no lo usamos y tampoco es barato,…

Sí, os hablo de Quinny longboardstroller. Esa stroller o silla que lleva unido un patinete para que los padres se lo pasen pipa deslizándose mientras llevan al peque de paseo sentadito y con cara de circunstancia.

Porque todo hay que decirlo, es un capricho, pero para los padres. Por lo menos por ahora, puedo asegurar que nos gusta más a nosotros que a bichito, aunque este nunca se oponga a pasear en su nueva silla.

Y a favor de Quiny longboardstroller puedo decir, que aunque impone, es muy fácil de llevar ( yo, que nunca he sido muy diestra en eso de andar en patinetes) y si vives en una ciudad llana con carril bici, merece mucho de ella. Además, sirve hasta que el niño/a pese 15 kg, así que también tiene tiempo de disfrutar del invento. Eso sí, es muy seguro, pero más vale prevenir ¡¡con casco!!

Os dejo un vídeo, de la silla patín. Más de uno se morirá de la envidia 😉

Quinny longboardstrollerhttps://photos.google.com/photo/AF1QipOKp8rvxqG-zkp5r249xpdtHEGZ8efmoYWG0-0h

Link para más info Quinny longboardstroller

El cuerpo. Desde el punto de vista de una madre

Es esa frase que te dice todo el mundo al poco de dar a luz “Pero si estás como siempre” y tu respuesta es “?”. No sabes qué responder, aunque yo ya me limito a decir “sí…” a sabiendas de que es mentira.

Puede que hayas perdido volumen, incluso peses algo menos que antes de quedarte embarazada. Pero todas sabemos que tu cuerpo nunca será el mismo y la gente te dice esto porque (además de quedar súper bien):

  • No se acuerdan de como estabas antes de quedarte embarazada
  • No te han visto desnuda (jajaja)

Es cierto que después de tener una panza prominente, una pierde volumen. Pero también es verdad que se ganan estrías por las caderas, venitas, incluso varices, que se asoman por las piernas y un ombligo que, por muy plano que una tenga el vientre, luce alicaído y tristón.

Ante este panorama, una se plantea volver a la rutina y hacer ejercicio. En todos lados te aconsejan “No dejes de hacer ejercicio con la maternidad”. Jaja, claro, la teoría es muy fácil, pero a ver dónde lo encajas. Porque entre niños, curro, tareas del hogar varias, recados e imprevistos…chungo. Y no lo digo por vagancia, aunque a veces sí que da un poco de pereza…

Yo, antes de ser ama, iba a nadar todos los días, aparte de otras actividades semanales para mantenerme en forma.

El caso que, con la llegada de mi bichito ya no hay ni tiempo, ni dinero para seguir ese ritmo.

Muchas locas del deporte, como yo, pensarán, “qué horror, ¿cómo sobrevives??”. A esa misma cuestión le di vueltas durante todo el embarazo  y la respuesta está en tu bebé.

A todas nos gusta ir guapas y sentirnos a gusto con nosotras mismas. Pero, todo cambia tanto, que el cuerpo pasa a segundo plano (o tercero..?). Ya no te importa faltar un día al gimnasio o pasearte una tarde (por accidente, claro) con el pantalón pringado del potito de frutas de tu hijo/a. Solo piensas en pasar el mayor tiempo posible con tu niño o niña y que disfrute al máximo del día a día.

Por eso, ahora mi rutina es un poco diferente. Como es importante disponer de tiempo para uno mismo, por la salud del cuerpo y la mente,  mi pareja y yo nos tomamos varias tardes-noche libres entre semana.  Y en esos días me dedico en exclusiva a mí y a hacer lo que me apetece. Voy a nadar, bailar, o me tomo una cerveza con mis amigas y aunque son menos las horas de ocio, las aprovecho como nunca y me recargo las pilas para luego dar lo mejor de mí a mi familia.

Así que, mi cuerpo tras dar a luz me ha cambiado, no sé si para mejor o peor, pero mi mentalidad también y, eso sí, os aseguro que para bien.